Dra. Kelly Palacio Zambrano
Ortodoncista · Ortopedia Maxilar
“Tengo los dientes derechos pero mi mordida no cierra bien.”
Es una frase que escucho casi todas las semanas. Y la mayoría de personas no sabe que hay nombres específicos para lo que les pasa — y tratamientos distintos según el tipo.
Una maloclusión es simplemente un cierre dental que no es el ideal. Hay muchos tipos, pero los tres más frecuentes que veo en consulta son la mordida cruzada, la mordida abierta y la mordida profunda. Cada una tiene causas distintas, consecuencias distintas, y se corrige de forma distinta.
Este artículo es para que sepas identificar cuál tienes antes de llegar a una consulta — y entiendas qué te van a proponer.
Primero: cómo se ve una mordida normal
Para poder hablar de mordidas “incorrectas” conviene saber qué esperamos de una correcta. En una oclusión ideal:
- Los dientes superiores pasan ligeramente por fuera de los inferiores, unos 2-3 mm horizontal y vertical.
- Las muelas superiores engranan con las inferiores como engranajes bien calibrados.
- Al cerrar, los dientes del frente superiores cubren como un tercio de los inferiores. Ni más, ni menos.
- La línea media del maxilar superior coincide con la línea media de la mandíbula inferior.
Cuando alguno de estos patrones se rompe, tenemos una maloclusión. Las tres más comunes:
Mordida cruzada
La mordida cruzada es cuando uno o más dientes superiores cierran por dentro de los inferiores. Al revés de lo normal.
Cómo se ve
- Anterior: los dientes del frente superiores quedan detrás de los inferiores al morder. Muchas veces se ve como una “mordida invertida” o “mandíbula prominente”.
- Posterior: una o varias muelas superiores cierran por dentro de las inferiores. Puede pasar en un solo lado (mordida cruzada unilateral) o en ambos.
Por qué pasa
Hay dos causas principales:
- Dental: los dientes erupcionaron en posición incorrecta pero los maxilares son normales. El problema es del diente, no del hueso.
- Esquelética: el maxilar superior es muy estrecho (estrechez maxilar) o la mandíbula inferior creció más de lo normal. Aquí el problema es del hueso.
A veces es combinado: un poco de ambas.
Consecuencias si no se trata
- Desgaste dental asimétrico — especialmente en mordida cruzada posterior unilateral.
- Desviación mandibular: el paciente empieza a cerrar corriendo la mandíbula hacia un lado, y con los años esa asimetría se vuelve funcional y estructural.
- Problemas de articulación temporomandibular (ATM): dolor de oído, chasquidos al masticar, dolor de cabeza tensional.
- En niños: altera el crecimiento facial. Un niño con mordida cruzada anterior no tratada puede terminar con un perfil facial cóncavo (Clase III esquelética) que después solo se corrige con cirugía.
Cómo se corrige
- En niños entre 5 y 10 años: ortopedia maxilar con expansor palatino (el aparato “con tornillo” del paladar). Se aprovecha la fase de crecimiento para ensanchar el maxilar y corregir la relación transversal. Es el escenario ideal — lo resuelve rápido y de forma definitiva.
- En adolescentes y adultos jóvenes (10-16 años): todavía hay posibilidad de expansión con aparatos especiales, aunque más limitada. A veces se combina con ortodoncia fija.
- En adultos: el paladar ya no se expande fácilmente porque la sutura palatina está fusionada. Los casos leves se corrigen con ortodoncia (brackets o alineadores). Los severos requieren expansión quirúrgicamente asistida o cirugía ortognática. Es una decisión grande — lo evaluamos caso por caso con radiografías cefalométricas.
Mordida abierta
La mordida abierta es cuando los dientes no se tocan al cerrar. Al morder, queda un espacio visible entre los dientes superiores e inferiores, más frecuentemente en la zona anterior (incisivos).
Cómo se ve
El paciente cierra la boca, junta los dientes posteriores (muelas), pero los incisivos superiores no llegan a tocar los inferiores. Hay un hueco abierto de varios milímetros.
Por qué pasa
Las causas más comunes que veo en consulta:
- Hábito de succión digital (chuparse el dedo) prolongado en la niñez, más allá de los 4-5 años.
- Empuje lingual (la lengua se apoya entre los dientes al tragar o hablar) — un patrón que se convierte en hábito y mantiene los dientes separados.
- Uso prolongado de chupo o tetero después de los 3 años.
- Respiración bucal crónica por obstrucción nasal (adenoides grandes, rinitis, alergias). La lengua queda baja permanentemente y el maxilar crece largo y estrecho.
- Mordida abierta esquelética: crecimiento vertical excesivo del maxilar, generalmente hereditario.
Las cuatro primeras son dentales o funcionales. La quinta es esquelética.
Consecuencias si no se trata
- Dificultad para morder y cortar alimentos con los incisivos. El paciente rompe la comida con las muelas, lo que no es fisiológico.
- Problemas fonéticos: las “s”, “z”, “t”, “d” pueden pronunciarse con escape de aire. En niños a veces aparece ceceo.
- Desgaste compensatorio de los dientes que sí contactan (premolares y molares), que terminan cargando toda la función masticatoria.
- Estética: es un tipo de mordida que se nota mucho al hablar y al sonreír.
Cómo se corrige
- En niños con hábito activo: primero eliminamos el hábito — a veces con aparato correcto tipo rejilla lingual, a veces con terapia miofuncional. Después, si hace falta, ortodoncia correctiva.
- En adolescentes y adultos con mordida abierta dental: ortodoncia completa (brackets o alineadores) con elásticos específicos para cerrar la mordida. En casos leves los alineadores funcionan excelente.
- En mordida abierta esquelética severa: ortodoncia combinada con cirugía ortognática. Es uno de los casos donde la cirugía sí marca diferencia real en estética y función.
Mordida profunda
La mordida profunda (también llamada sobremordida) es lo opuesto a la abierta: los dientes superiores cubren demasiado a los inferiores al cerrar.
Cómo se ve
Al cerrar la boca, los incisivos superiores tapan más del 50% de los inferiores. En casos severos, los dientes inferiores casi no se ven, o el borde de los dientes inferiores toca la encía del paladar detrás de los superiores.
Por qué pasa
- Patrón esquelético de crecimiento: mandíbula corta vertical, maxilar superior normal o profundo.
- Desgaste de los dientes posteriores por bruxismo crónico: las muelas se “acortan” y el cierre completo pasa a la zona anterior, profundizando la sobremordida.
- Ausencia de dientes posteriores no reemplazados — sin molares que den altura al cierre, los incisivos cargan la oclusión.
- Herencia: hay familias con patrón facial de mordida profunda.
Consecuencias si no se trata
Aquí es donde la mordida profunda puede parecer estética pero tiene consecuencias funcionales grandes:
- Desgaste severo de los incisivos inferiores al rozar contra la cara interna de los superiores.
- Trauma en la encía del paladar cuando los incisivos inferiores la tocan al cerrar — puede producir retracción y hasta lesiones visibles.
- Problemas de ATM frecuentes: dolor al masticar, chasquidos, dolores de cabeza, dolor cervical.
- Disminución de la dimensión vertical de la cara: la mandíbula queda “metida” y eso envejece el perfil facial.
Cómo se corrige
- En niños en crecimiento: ortopedia maxilar con aparatos funcionales (Bionator, Herbst, Andresen) para estimular el crecimiento mandibular. Se aprovecha la fase de desarrollo para que la mandíbula alcance al maxilar.
- En adultos con mordida profunda dental: ortodoncia con intrusión de incisivos (meter los dientes hacia adentro del hueso) y/o extrusión de molares (bajar las muelas) para abrir la mordida. Funciona muy bien con alineadores modernos.
- En adultos con mordida profunda esquelética severa: ortodoncia + cirugía ortognática para adelantar la mandíbula.
- Si hay desgaste dental importante: después de la ortodoncia, puede requerirse diseño de sonrisa con carillas o resinas para devolver la forma a los dientes desgastados.
Cómo saber qué tipo de mordida tienes
Mira en el espejo con la boca ligeramente abierta y después cierra naturalmente. Sin forzar.
- ¿Los dientes del frente superiores quedan detrás de los inferiores? → Posible mordida cruzada anterior.
- ¿Al cerrar, los incisivos superiores e inferiores quedan separados sin tocarse? → Posible mordida abierta.
- ¿Los incisivos superiores tapan casi por completo a los inferiores? → Posible mordida profunda.
- ¿Los dientes del frente cierran bien pero una o varias muelas no engranan? → Posible mordida cruzada posterior.
Este autodiagnóstico es solo orientación. El diagnóstico real requiere examen clínico, radiografías y, en casos esqueléticos, análisis cefalométrico. Pero te ayuda a llegar a la consulta con preguntas más precisas.
Cuándo es urgente consultar
Hay situaciones donde no conviene esperar:
- Un niño menor de 10 años con cualquier tipo de mordida cruzada. La ventana de tratamiento con ortopedia maxilar es corta — aprovecharla cambia completamente el resultado del adulto.
- Dolor o chasquido de ATM al abrir y cerrar la boca.
- Desgaste visible de los bordes de los dientes o encía retraída en el paladar.
- Problemas para morder alimentos comunes como sándwiches o manzanas.
- Apnea del sueño o ronquido fuerte en combinación con mordida profunda o retrognatia (mandíbula corta). La relación maloclusión-apnea está cada vez más documentada.
Cirugía ortognática: cuándo realmente se necesita
Una pregunta honesta que recibo mucho: “¿En mi caso necesito cirugía?”.
La mayoría de maloclusiones no requieren cirugía. La ortodoncia moderna resuelve la mayor parte de los casos con movimientos dentales bien planeados. La cirugía ortognática (reposicionamiento quirúrgico de los maxilares) está reservada para:
- Discrepancias esqueléticas severas donde ortodoncia sola no alcanza.
- Asimetrías faciales visibles.
- Apnea obstructiva del sueño por retrognatia.
- Pacientes adultos con crecimiento terminado y problemas funcionales importantes.
Si alguien te propone cirugía ortognática, pide una segunda opinión con un ortodoncista especialista. Muchas veces la ortodoncia de compensación dental es suficiente. Otras veces la cirugía es lo correcto — pero conviene confirmarlo con dos lecturas independientes.
La maloclusión no es solo un tema estético. En casi todos los casos tiene consecuencias funcionales que empeoran con el tiempo. La buena noticia es que hay tratamiento para casi todos los tipos, y cuanto antes se identifique, menos invasivo es el camino.
Si no estás seguro de qué tipo de mordida tienes o si tu hijo podría necesitar evaluación temprana, agendamos tu primera consulta sin costo. En 30 a 45 minutos salimos de dudas y, si hace falta, armamos un plan concreto. Si no lo necesitas, también te lo voy a decir.
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