Dra. Kelly Palacio Zambrano
Ortodoncista · Ortopedia Maxilar
La ortopedia maxilar no mueve dientes. Mueve huesos.
Esa diferencia lo cambia todo — el momento del tratamiento, el tipo de aparato, y sobre todo los resultados. Y es la razón por la que muchos niños que llegan tarde a consulta terminan necesitando tratamientos más largos y complejos de lo que hubieran necesitado a los 7 u 8 años.
Si tu hijo está en edad de crecimiento y nunca lo has llevado al ortodoncista, este artículo te explica exactamente qué es la ortopedia maxilar, cómo saber si tu hijo la necesita, y qué pasa si se detecta a tiempo versus si se espera demasiado.
¿Qué es la ortopedia maxilar y en qué se diferencia de la ortodoncia?
Es la pregunta que más me hacen los papás cuando llegan por primera vez a mi consultorio en Bogotá norte.
La ortodoncia trabaja con los dientes. Los mueve, los alinea, los rota. Es lo que hacen los brackets y los alineadores.
La ortopedia maxilar trabaja con los huesos de la cara — el maxilar, que es el hueso de arriba donde están los dientes superiores, y la mandíbula, que es el hueso de abajo. El objetivo es guiar el crecimiento de esos huesos mientras el niño todavía está desarrollándose.
¿Por qué es tan importante hacerlo durante el crecimiento? Porque después de los 14 o 15 años el hueso se cierra — se consolida — y ya no responde igual a los aparatos. Lo que a los 8 años resuelvo en 8 meses con un aparato removible, a los 16 puede requerir cirugía.
Esa ventana de tiempo no se repite.
¿Qué problemas trata la ortopedia maxilar en niños?
Los casos más frecuentes que manejo en mi consulta de ortopedia maxilar en Bogotá son estos:
- Paladar estrecho — el arco de arriba no tiene suficiente espacio para los dientes permanentes que están por salir. Si no se expande a tiempo, los dientes salen apiñados o en posiciones incorrectas
- Clase III — cuando la mandíbula crece más de lo normal hacia adelante, haciendo que los dientes de abajo queden por delante de los de arriba al cerrar la boca. En niños, esto tiene solución con aparatos. En adultos, muchas veces requiere cirugía
- Clase II — cuando el maxilar de arriba está muy adelantado o la mandíbula está muy atrás, y los dientes superiores tapan exageradamente los de abajo
- Mordida cruzada posterior — cuando uno o varios dientes de abajo muerden por fuera de los de arriba en los lados. Esto afecta el desarrollo simétrico de la cara si no se corrige
- Problemas respiratorios por estructura — un paladar muy alto y estrecho puede contribuir a respiración bucal crónica, que a su vez afecta el desarrollo de la cara
Ninguno de estos problemas se ve solo mirando los dientes. Se detectan con una evaluación clínica completa y, en muchos casos, con radiografías.
¿Cómo sé si mi hijo necesita ortopedia maxilar?
Hay señales que puedes observar en casa sin ser especialista.
Lleva a tu hijo a consulta de ortopedia maxilar en Bogotá si notas alguna de estas:
- Respira por la boca de manera habitual — no solo cuando está congestionado
- Al cerrar la boca, los dientes de abajo quedan por delante de los de arriba
- Mastica de un solo lado o evita ciertos alimentos duros
- La cara se ve asimétrica — un lado más desarrollado que el otro
- Ronca mientras duerme o tiene sueño durante el día sin razón aparente
- Los dientes permanentes están saliendo encimados o en posiciones muy irregulares
- Se chupó el dedo o usó chupo después de los 3 o 4 años
Cualquiera de esas señales merece una evaluación. No todas van a necesitar tratamiento inmediato — en algunos casos simplemente hacemos seguimiento — pero sí necesitan que un especialista las vea.
La semana pasada atendí a un niño de 7 años cuya mamá lo trajo porque “masticaba chistoso”. Al revisarlo, encontré una mordida cruzada unilateral — los dientes de un lado de abajo mordían por fuera de los de arriba. La cara ya mostraba un inicio leve de asimetría. Con un expansor palatino de 6 meses corregimos ese patrón antes de que se instalara definitivamente. Si esa mamá hubiera esperado tres años más, el tratamiento hubiera sido mucho más largo y complejo.
¿Qué aparatos se usan en ortopedia maxilar infantil?
Los aparatos de ortopedia maxilar no son brackets. Son diferentes según el problema que hay que corregir.
Expansor palatino
Es el más frecuente. Se pega al paladar o se coloca como aparato removible y ejerce una presión gradual que ensancha el arco superior. El hueso del paladar en niños tiene una sutura — una línea de unión — que responde muy bien a esa presión antes de cerrarse, alrededor de los 14 o 15 años.
El expansor no duele. Al principio puede generar sensación de presión y hablar un poco diferente los primeros días. Eso pasa rápido.
Aparato de avance mandibular
Se usa en casos de clase II — mandíbula muy atrás. Guía el crecimiento de la mandíbula hacia adelante mientras el niño todavía está en pleno desarrollo. Puede ser fijo o removible dependiendo del caso.
Máscara facial o tracción reversa
Para casos de clase III — mandíbula muy adelantada o maxilar muy atrás. Se usa principalmente en niños entre 6 y 10 años. Es más visible porque tiene una estructura externa, pero los resultados a esa edad son muy buenos y en muchos casos evitan cirugía en la adultez.
¿A qué edad es el mejor momento para la ortopedia maxilar?
La respuesta corta: entre los 6 y los 10 años, según el problema.
Ese es el rango donde el hueso responde mejor, los tratamientos son más cortos, y los resultados más estables. No porque sea una regla arbitraria, sino porque es cuando la biología trabaja a favor del tratamiento.
Después de los 12 o 13 años todavía se puede hacer ortopedia en algunos casos. Pero los movimientos son más lentos, los aparatos hay que usarlos más tiempo, y algunos problemas que eran completamente manejables a los 8 años ya no lo son sin cirugía.
Por eso la primera revisión debe ser a los 7 años, aunque el niño no tenga ningún síntoma visible. En muchos casos esa consulta termina con “todo bien, volvemos en un año.” Pero en otros, detectamos algo que vale muchísimo la pena tratar ahora.
La ortopedia maxilar no es un tratamiento de emergencia. Es un tratamiento de oportunidad.
La oportunidad existe mientras el hueso crece. Eso es entre los 6 y los 12 años, aproximadamente. Antes de que esa ventana se cierre, una sola consulta de revisión puede marcar la diferencia entre un tratamiento de 8 meses con aparato removible y uno de 2 años con cirugía incluida.
Si tu hijo está en ese rango de edad y nunca ha ido al ortodoncista, ese es el paso que sigue.
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