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Kelly Palacio Ortodoncista · Ortopedia Maxilar

Blog · Ortodoncia

Muelas del juicio y ortodoncia: cuándo extraerlas y cuándo no

¿Hay que extraer las muelas del juicio antes o durante la ortodoncia? Te explico criterios clínicos reales y evito mitos. Consulta inicial sin costo en Bogotá.

Dra Kelly Palacio

Dra. Kelly Palacio Zambrano

Ortodoncista · Ortopedia Maxilar

Las muelas del juicio — también llamadas terceros molares o cordales — son los dientes que más dudas generan en la consulta de ortodoncia. “¿Tengo que sacarlas antes de poner brackets?”, “¿Si me las dejo se me van a chuecar los dientes otra vez?”, “¿Vale la pena sacarlas si no duelen?”.

Son preguntas legítimas y la respuesta no es la misma para todos. Hay casos en los que hay que sacarlas sí o sí, casos en los que se pueden dejar tranquilas, y casos intermedios donde la decisión depende del plan de tratamiento.

Te explico cómo se evalúa cada caso.

Qué son las muelas del juicio exactamente

Son las terceras muelas de cada cuadrante — las últimas de la arcada, al fondo de la boca. Normalmente hay cuatro (dos arriba, dos abajo), pero es bastante común que falten una, dos o las cuatro por agenesia (no se formaron). También ocurre lo contrario: algunas personas tienen muelas supernumerarias además de las cuatro típicas.

Erupcionan — o intentan erupcionar — entre los 17 y 25 años, mucho después de que el resto de la dentición ya está acomodada. Por eso dan tantos problemas: llegan a una boca ya “completa” y compiten por un espacio que a veces no existe.

El nombre “muelas del juicio” viene de que aparecen en la edad en que se supone llega la madurez. Médicamente tienen poca función — durante miles de años el humano dependía de ellas, pero con la evolución hacia maxilares más pequeños muchas personas ya no tienen espacio suficiente.

Las tres situaciones posibles con cordales

1. Cordal bien erupcionada, con espacio, sana

Es lo ideal. La muela salió completa, está en oclusión con su antagonista, limpia, sin caries, sin signos de infección. En este caso no hay que sacarla. Se maneja como cualquier otro molar: higiene, controles, prevención.

En ortodoncia, si no interfiere con el plan, se deja tranquila.

2. Cordal impactada (dentro del hueso o encía)

La muela está atrapada — el hueso, la encía o el diente vecino no le permiten salir. Puede estar horizontal, inclinada, vertical pero profunda, o con angulaciones variables.

En este caso casi siempre hay que sacarla, por varias razones:

  • Riesgo de infección (pericoronaritis) cuando la encía está parcialmente abierta.
  • Daño al segundo molar — las cordales impactadas horizontalmente suelen empujar y erosionar la raíz del segundo molar adyacente. Se ve en radiografías y a veces termina en pérdida de dos dientes en vez de uno.
  • Formación de quistes alrededor de la corona de la cordal impactada (quiste dentígero). Son benignos pero pueden crecer y destruir hueso importante.
  • Riesgo de caries en el segundo molar por la dificultad de higiene cuando hay una cordal semiincluida apretada contra él.

La extracción preventiva en estos casos se recomienda entre los 16 y 25 años, cuando las raíces aún no están totalmente formadas y el hueso es más elástico. Después de los 30, la cirugía se complica y la recuperación es más lenta.

3. Cordal semi-erupcionada o semi-incluida

El caso más confuso y el que más preguntas genera. La muela salió parcialmente: una parte se ve, otra está cubierta de encía o hueso. Puede estar más o menos en posición, pero sin llegar a ocluir bien con su antagonista.

Este escenario es problemático porque:

  • La higiene es muy difícil — el cepillo no llega bien, se acumula placa y restos.
  • Hay mayor riesgo de infección recurrente (pericoronaritis).
  • El diente antagonista puede sobreeruptar al no tener oclusión, creando problemas nuevos.

La decisión en estos casos es individual. A veces se saca, a veces se espera a ver si termina de erupcionar, a veces se hace cirugía para exponer la corona y permitir erupción controlada. Se evalúa con radiografía, clínica y síntomas.

La relación cordales-ortodoncia: cuatro escenarios

Escenario A — Ortodoncia con apiñamiento moderado-severo

En pacientes con apiñamiento que van a requerir espacio (por extracción o distalización), es frecuente que primero se extraigan las cordales para liberar la zona posterior y permitir movimiento dental hacia atrás.

También es recomendable sacar cordales cuando el plan incluye distalizar molares (moverlos hacia atrás) — si la cordal está en medio, el movimiento no es posible.

Escenario B — Ortodoncia con cordales impactadas

Si tienes plan de ortodoncia y tus cordales están impactadas, conviene sacarlas antes o durante el tratamiento activo. Razones:

  • La cirugía bucal es más fácil en pacientes jóvenes.
  • Durante la ortodoncia el seguimiento clínico ya es frecuente, se pueden coordinar.
  • Dejarlas puede afectar la estabilidad a largo plazo.

La secuencia típica: primero se extraen las cordales, se deja cicatrizar 3-6 semanas, y se continúa con ortodoncia. En algunos casos se puede extraer durante el tratamiento activo si no interfiere con los brackets.

Escenario C — Ortodoncia sin afectación de cordales

Si tu ortodoncia es por apiñamiento leve o moderado en la zona anterior, y las cordales están sanas y con espacio posterior, no hay obligación de extraerlas antes del tratamiento. Se pueden dejar y se revisan en los controles post-ortodoncia.

Aquí es donde aplica lo que dice la literatura reciente: la evidencia para extraer cordales “por si acaso” antes de ortodoncia cuando no hay indicación clínica específica es débil. No se recomienda extracción rutinaria.

Escenario D — Después de años de ortodoncia sin cordales extraídas

Algunos pacientes terminan la ortodoncia, mantienen uso de retenedor, y 5-10 años después sus cordales empiezan a erupcionar. Si lo hacen en buena posición, sin afectar la alineación, no pasa nada. Si lo hacen empujando hacia adelante y causan apiñamiento anterior leve, se evalúa extracción y refuerzo ortodóntico.

¿Las cordales causan recaída de la ortodoncia?

Este es el mito más importante que quiero matizar.

Durante décadas se asumió que las cordales eran la causa principal del apiñamiento anterior tardío (cuando los dientes del frente se vuelven a chuecar años después de la ortodoncia). La lógica intuitiva era: las cordales empujan hacia adelante y los dientes anteriores se apiñan.

Hoy la literatura es más cautelosa. Estudios longitudinales han comparado pacientes con y sin cordales, y la diferencia en apiñamiento tardío no es tan clara como se pensaba. El apiñamiento tardío se explica más por:

  • Desgaste proximal natural (los puntos de contacto se acortan, los dientes se deslizan).
  • Movimiento mesial fisiológico con la edad.
  • Disminución de la dimensión vertical por desgaste.
  • Falta de uso de retenedor (la causa más importante con diferencia).

Eso no significa que las cordales no contribuyan en absoluto — en casos donde están en angulación mesial presionando los segundos molares sí pueden aportar a la recaída. Pero no son el villano principal.

Conclusión práctica: no saques las cordales solo por miedo a la recaída. Si tu retenedor está bien puesto y lo usas como debes, esa es la mejor garantía contra la recaída — independientemente de las cordales.

Qué pregunta debe hacer tu ortodoncista

Antes de decirte “hay que sacar las cordales” o “déjalas tranquilas”, tu ortodoncista debería:

  1. Revisar radiografía panorámica actualizada (menos de 1 año idealmente).
  2. Evaluar angulación, profundidad, estado de la corona y raíces de cada cordal.
  3. Revisar el segundo molar adyacente para ver si hay signos de daño.
  4. Considerar el plan ortodóntico y si hay necesidad de espacio posterior.
  5. Explicarte el razonamiento de su recomendación — no solo decirte el veredicto.

Si la recomendación es “sáquelas todas” sin mirar radiografía o sin justificación específica, es bandera roja. Lo mismo si es “déjelas” sin evaluar.

Cuánto cuesta extraer cordales en Bogotá

En 2026, los rangos en el mercado bogotano:

  • Cordal erupcionada simple (similar a cualquier extracción): $150.000 a $300.000.
  • Cordal semiincluida (con osteotomía leve): $300.000 a $600.000.
  • Cordal incluida con cirugía completa (extracción quirúrgica con sutura): $500.000 a $1.200.000 por pieza.
  • Las cuatro cordales en un solo procedimiento: $1.800.000 a $3.500.000 según complejidad.

Los precios dependen mucho de la posición (las inferiores suelen ser más complejas que las superiores), la cercanía al nervio dentario inferior, y la experiencia del cirujano.

Para cordales impactadas o cercanas al nervio dentario inferior, lo ideal es que la extracción la realice un cirujano maxilofacial o un odontólogo con formación específica en cirugía oral. No conviene que la haga un odontólogo general sin entrenamiento quirúrgico especializado, porque hay mayor riesgo de complicaciones (parestesia, fractura de raíz, daño al segundo molar). Lo que hago yo desde la ortodoncia es evaluar el caso, remitir cuando se requiere, y coordinar el momento del procedimiento con tu cirujano.

Post-operatorio real: qué esperar

Sin romantizar y sin dramatizar:

  • Primeros 2 días: inflamación, limitación para abrir la boca, molestia al masticar. Dieta blanda, hielo, analgésicos.
  • Días 3-5: pico de inflamación y posible equimosis (morado en la cara). Normal.
  • Semana 1: mejoría progresiva. Puntos se retiran a los 7-10 días.
  • Semana 2-3: recuperación casi completa. Puedes retomar dieta normal.
  • Mes 1-2: cicatrización completa del tejido blando.
  • Meses 3-6: relleno óseo de la cavidad.

Si el dolor aumenta después del día 3 o hay mal sabor persistente, puede ser alveolitis (infección del alveolo vacío) — se trata rápido con lavado y medicación. Avísale al cirujano.

Criterio general por edad

Un marco clínico razonable, que sirve de punto de partida para conversar el caso concreto en consulta:

  • Antes de los 16 años: no se suelen tocar las cordales, se observan en los controles periódicos.
  • Entre 16 y 25 años: si hay indicación clara (impactación, quiste, daño al segundo molar, necesidad ortodóntica), se plantea la extracción. Si no hay indicación, se monitorean.
  • Después de los 30 años: suelen extraerse solo si hay problema clínico activo. La extracción profiláctica tardía puede tener más riesgo que beneficio.

La decisión siempre se toma con radiografía en mano y evaluando el caso individual — no “por si acaso”.


Las muelas del juicio son un tema donde la respuesta “sáquelas todas” o “no las toque” no funciona — depende de cada caso. Lo importante es tener un diagnóstico claro y una justificación específica para la decisión.

Si estás pensando en empezar ortodoncia y no sabes qué hacer con tus cordales, o ya las tienes y quieres una evaluación antes de decidir, agendamos tu primera consulta sin costo. Revisamos tu radiografía panorámica, evaluamos tu caso específico y decidimos con información.

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